jueves, 4 de febrero de 2010

Dime con quién andas y te diré cómo llamarlo...

Una conversación escuchada al pasar ("¿Qué le va a pasar? Se encontró con El Trastornado"), me lo confirma: NO es costumbre exclusiva de los míos la referencia inmisericorde, el bautismo feroz del nuevo o del recurrente.
Y cómo esperar un final feliz si la clásica historia de amor comienza con un "Había una vez una princesa llamada...":

La Reventadita
Megacero
Asterisco
Mame (Mamerto)
La Nefasta
AgusTic
5 minutos
Escurridiza


*Historias verídicas. Lo cual prueba claramente que hay una Mabel dentro de cada uno de nosotros. Y de nuestros amigos.

3 comentarios:

  1. Jajaja... Yo bautice a alguien que no conozco "5 minutos"

    Jajaja

    pobre flaco

    Besos!

    D

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  2. si de apodos se trata, algunos de los que conozco:

    pampa (amigo)
    cerdo (amigo)
    faca (amigo)
    bofe (cuñada, aka EL HORROR, EL MAL, y varios etc.)
    pesadilla (amigo)
    suspiro (amigo de amigo)
    el goma del puerto (un loco)
    la ternera (ex cuñada)
    pulpo (amigo)

    y así la lista se extiende. no se porqué los apodos que nos ponemos siempre rozan el mal gusto.

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Decimeló, decimeló... Esperá que me siento. Ahora sí: decimeló.